El alcohol y el Deporte

Si leemos artículos o libros sobre el tema deporte, fitness o entrenamiento de resistencia,  tarde o temprano llegaremos al punto de los chivos expiatorios, los cuales se deben de evitar en lo posible para poder llegar a las metas sublimes.  Entre los malos hábitos se menciona siempre el azúcar, falta de actividad y por su puesto  el alcohol.

Reconozcamos que el alcohol es un veneno para el cuerpo, nos deshidrata y afecta el estado consciente.  Todo esto no tiene nada que ver con un buen alimento básico. Pero seamos sinceros: ¿cuál ser humano deportista, ambicioso, adulto con un sano entendimiento toma cantidades exorbitantes de este líquido sin saber lo que está haciendo?

En los artículos y libros relacionados con el tema encontramos observaciones, notas o comentarios que enumeran todos los factores de perturbación a evitar para progresar en la actividad deportiva, pero ¿se toma en cuenta que no todos los lectores son iguales? No cabe la menor duda que un cierto porcentaje de la populación tiene un problema con el alcohol, y ¿qué pasa con el azúcar o la falta de ejercicio?

La mayor parte de los lectores bebe con moderación y no tiene en mente, hablando de perfeccionistas, forzarse a prescindir del acohol y no vivirá con el remordimiento una y otra vez de haber bebido un vaso de más. Después de todo el mismo Jesucristo convirtió el agua en vino – para el agrado de los invitados a las bodas de Caná.

¿Cuál es la actitud que debemos tomar en cuanto al alcohol? En primer lugar hay que mencionar que los seres humanos nos diferenciamos unos de otros. Además del sexo, constitución y el estado físico actual existen otros factores  (como la hora, el grado de saciedad y sobre todo, la capacidad individual de resorción y la velocidad de eliminación de substancias tóxicas ) que determinan cómo y si el cuerpo sufrirá daños a corto plazo por el consumo de alcohol.

Se habla mucho de los valores máximos admisibles, los cuales pretenden indicar que el consumo regular y bajo de este líquido es totalmente inofensivo para la salud. Actualmente se recomiendan aprox. 20 gramos de alcohol por día cada tercer día a la semana (esto varía de institución a institución). Tal cantidad de consumo  no es forzosamente inofensivo ya que existen personas a quienes el consumo regular les afecta, mientras que otras deberían de evitar llegar al estado de embriaguez.

Para conocer tu tipo tienes que ser sincero contigo mismo. Contesta estas preguntas sobre el alcohol sin engañarte:

  • ¿Tengo la impresión de que tomo demasiado?
  • ¿Bebo para quedar bien con los amigos?
  • ¿Tomo por aburrimiento?
  • ¿Necesito para dormir esa sensación de cansancio que me da el alcohol?
  • ¿Hay gente que considera que mi consumo de alcohol es preocupante?
  • ¿Considero el alchohol una recompensa?
  • ¿Pienso que  dos cervezas son un abuso?
  • ¿Me cuesta trabajo prescindir del alchohol durante una semna ?

El alcohol tiene una serie de efectos positivos sobre el cuerpo además de los efectos negativos incalculables sobre un cuerpo cansado después de haber hecho deporte. La siguiente ennumeración no debe de entenderse como excusa para llevar una vida marcada por el consumo del alcohol sino como una valoración objetiva del consumo de alcohol. Estas son las siguientes efectos positivos si se consume alcohol con moderación:

  • Fomenta la circulación
  • Ayuda a relajarse
  • Proteje el sistema cardiovascular

Por lo demás se dice que existen todavía otros efectos positivos, sin embargo no existen pruebas serias que los respalden. Es notable que el tipo de bebida no tienen ninguna influencia sobre los efectos. Los beneficios para la salud debido al consumo moderado del vino nos lo proporciona del mismo modo el consumo moderado de la cerveza y el agua ardiente.

Siempre oíremos el eslogan: “ la dosis hace el veneno” cuando se trata de consumir alcohol de una manera sensata. Esta frase no es un simpre decir, sino tiene como finalidad sensibilizar a las personas de que los efectos nocivos del alcohol dependen de la cantidad.

No nos privemos de una fiesta regada de alcohol por cuestiones de salud y nos convirtamos en el aguafiestas. No prescindamos de la tradicional cervecita acompañada de alimento después de una jornada de trabajo. No permitamos que surgan sentimientos de culpabilidad sin razón tanto en el deporte como en la vida. El ser humano (aun cuando siempre aspire a la perfección) no nació para llevar una larga vida libre de enfermedades pero marcada  por mortificaciones. ¿De qué sirve la vida sin experimentar la alegría e inspiración?

Que el deporte y la actividad física sean motivos de alegría y hagan nuestra vida digna de vivir . Si consumes alcohol con moderación no tendrás nunca que luchar contra él.

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